¡No necesito tu opinión!… ¿o sí? El caso de Fordlândia

04/21/2017 | clima social

¿Pido opinión…? Igual es lo que Henry Ford tendría que haberse preguntado antes de lanzarse en 1927 en el proyecto de Fordlândia en el corazón de la Amazonía brasileña.
Ford quería romper el monopolio inglés y holandés del caucho y compró un terreno de 10.000 km2 en Brasil donde cultivarlo y responder así a la demanda de neumáticos que se había creado con la industria automovilística.

Ford llevó hasta allí casas prefabricadas, escuelas, un almacén para el caucho, un hospital moderno y hasta un campo de golf. Ofrecía un salario digno y asistencia médica a todos sus trabajadores. Pero no se le ocurrió preguntar, consultar o involucrar en un proyecto así a los futuros trabajadores de Fordlândia: los indios de la Amazonía.

Resultado

Los agrónomos americanos optaron por un monocultivo del árbol del caucho. Pero no supieron anticipar que éste necesitaba bastante más espacio del que habían previsto, así como una gran variedad de árboles a su alrededor para crecer. Por lo que la propagación de un hongo destruyó gran parte de la plantación.

Tampoco anticiparon el impacto que supondría el cambio radical de estilo de vida y costumbres de los indios de esa zona. Hamburguesas americanas, ritmos de trabajo de producción industrial en medio de la selva…

En resúmen, a pesar del bonito plan sobre el papel, los indígenas se sublevaron y Ford se vio obligado a olvidarse de Fordlândia.

 

¿A qué me recuerda esto?

Salvando la distancia con la ecología (menos mal que ese plan no funcionó en medio de la Amazonía brasileña), la ironía de esta historia es que Fordlândia me recordó algo.

Ésto de no preguntar o consensuar se repite mucho en las empresas de hoy en día. Y uno empieza a hacerse las preguntas cuando empiezan los problemas de ambiente en el trabajo; las fusiones no se dan como se esperaban sobre el papel etc…

Los empleados son raramente consultados e invitados a aportar ideas. En el mejor de los casos se les invita a participar en una encuesta de satisfacción anual donde se evalúa lo que piensan sobre su trabajo y no cómo se sienten en él.

Todos nos involucramos más y mejor en lo que hacemos cuando sentimos que formamos parte de ello.

Un ambiente de trabajo donde las decisiones que afectan directamente a los empleados se toman sin su conocimiento y su colaboración lleva a un sentimiento de frustración, a una falta de compromiso, de motivación y de cohesión.

Es sumamente importante que los empleados puedan expresar o compartir su opinión y se sientan parte de la empresa.

Si sus responsables quieren tener un ambiente positivo, de motivación y de creatividad, donde los valores son compartidos por todos y que sus empresas sean más productivas y competitivas, los empleados tienen que ser partícipes de lo que ocurre en ellas.

¿Y tú qué opinas? ¿Cómo participas en la evolución y progreso de tu empresa?